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▪️La Divina Comedia no es de risa #LaLetraE | @AxiomaBlog por Lázaro Abrahan La Edad Media no fue una edad oscura. Contrario a lo que muchos piensan, o le han enseñado, esta etapa logró una expresión artística que no poseen otras edades. Si tuviera que resumir en dos obras, lo mejor del arte medieval, diría que reside en un monumento arquitectónico: la catedral gótica, y en un monumento literario: la Divina Comedia. El universo creado por el genio poético de Dante, siendo como es, una expansión de la realidad, un acrecentamiento de ella, tiene una base firme en el mundo sensible. La Divina comedia es una enorme obra poética de catorce mil doscientos treinta y tres versos, dividida en tres partes: Infierno, Purgatorio y Paraíso. El hecho de ser el Infierno el cántico más usualmente conocido ha hecho pensar que es de mayor calidad que los otros dos, pero esto es falso. Ni el dramatismo ni el vigor poético se debilita desde que se entra al infierno hasta que se encuentra ante Dios. La Divina Comedia se considera una de las obras maestras de la literatura italiana y universal. Dante resume en ella todo el amplio conocimiento acumulado durante siglos, desde los antiguos clásicos hasta el mundo medieval; su fe religiosa y sus convicciones morales y filosóficas. El estilo de la obra posee un rico lenguaje lleno de símbolos y frecuentes referencias a personajes históricos y de la antigua mitología. Pero la mayor genialidad reside en los diferentes niveles de interpretación que posee: se dice que al menos, toda la obra, posee cuatro lecturas diferentes. Por tanto, has de estar atento, porque no importa solamente lo que lees, sino la metáfora de lo que lees, los simbolismos de ello y la alegoría de toda la obra. La Comedia no es un libro, es un edificio, lleno de recovecos, habitaciones secretas y una altura extraordinaria. No un edificio cualquiera, claramente, la Comedia solo puede ser una Catedral.