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Una escena totalmente comprometedora constituye el motor de arranque para el suspenso, situándo al hombre como principal sospechoso de homicidio al este encontrarse la casa destrozada, gotas de sangre en las paredes, Amy ausente y entonces levantar una denuncia. Por ser un ABC típico en fraticidios Nick es colocado como asesino durante la investigación, tanto a los ojos de la detective, de la prensa, la población, incluso para su propia hermana gemela. Este aspecto es extremademente confuso por el tratamiento que de él hace Fincher, una trampa para hacer al espectador parte de esa mayoría, al tener Amy el control sobre cómo cuenta la historia en flashbacks y flashfowards mientras que Nick se deja arrastrar por el suceso que ocurre en tiempo presente. No es de juzgar si en la primera mitad de la película eres de los que espera la captura de un psicópata Nick que ha cometido muy bien un asesinato pasional y debe ser desenmascarado a partir de la competencia de la detective Rhonda Boney. Los futuros sucesos no favorecen al periodista y la población de Missouri ha desarrollo una campaña muy sólida debido a los constantes casos de feminicidios ocurridos en esa época en los Estados Unidos. Se agraba la situación del hombre y se le comienzan a imputar cargos, las noticias manipuladas por los medios desatan aún más la ira junto al actuar de movimientos feministas y fanáticos, así como confesiones de vecinos y amigos de la pareja. Nadie sospecha de una artimaña fríamente calculada al detalle por Amy hasta que no decide revelarlo a través de las intervenciones con su diario. Solo con el giro de tuercas se permitirá entonces ver la víctima habitable en Nick, presenciar las investigaciones desarrolladas por este, donde otras parejas anteriores de Amy se han quejado de trastornos psicopáticos en ella y problemas similares a los suyos, que nunca fueron legalmente demostrados. Los hechos han alcanzado una magnitud despampanante, el periodista ha sido convocado a juicio y su situación es grave, mucho más cuando se descubren una serie de elementos que los ponen como culpable del crimen. La detective comienza a desconfiar de la culpabilidad de Nick pero hasta a ella misma le resulta imposible negar lo que para todos ya es sentencia. Las deudas de Nick y el alto seguro de Amy, una amante y alumana universitaria que testifica públicamente en contra de Nick por ganar reconocimiento mediático, y la afirmación por una vecina de un embarazo en Amy lo vuelven a poner en la mira del debate, hasta colocarle en prisión provisional.