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Nada, Brose... nada y ve por Job Guerra #Crescendo Todos se sorprendían con solo verla en escena, desde los primeros minutos y sin conocer temas o mensajes encriptados de la obra, la función seguía siendo interesante porque sabían que como actriz en algún momento inesperado se crecería y pegaría fuerte desde lo hondo del personaje, una fuerza palpitante en su voz a la cual resultaba imposible no reaccionar. La María (Yerma) de Lorca, la Ofelia (Hamlet), la Cordelia (Rey Lear) de Shakespeare, el Escipión (Calígula) de Camus; no había un personaje que no encontrara su altura, que no tuviera la magnitud con la que solo una actriz como Broselianda Hernández podía interpretar. Como mismo confesó en varias entrevistas: el teatro era un lugar sagrado, un universo al cual, por necesidad artística, siempre debía regresar para encontrar o liberar sus demonios. En la misma entrevista que le realizaría el crítico de arte Abel González Melo para "El caimán barbudo" a la actriz, relució varias veces su condición de actriz " atípica" por el fuerte apego que sentía al teatro, una marca que la estigmatizó al salirse hacia otros medios. Broselianda Hernández se licenció en Actuación en el Instituto Superior de Arte en 1987, con título de oro, y fue alumna de Vicente Revuelta, Isabel Moreno y Miriam Lezcano. Desde sus inicios tuvo la suerte de ingresar a los mejores grupos, en 1994 entró al Buscón, y luego trabajaría con Carlos Díaz y Flora Lauten, directores de los teatros "El público" y "Buendía". La Brose, como afanamente le decían los amigos, no fue precisamente por el teatro por donde alcanzara reconocimiento público aunque por él haya ganado la mayoría de los lauros de su carrera. La televisión la descubrió con la telenovela "Cuando el agua regrese a la tierra", los niveles de audiencia fueron altos y público amó el rostro pueril y jovial de la iniciada que comenzó a recibir agazajos pese a su inexperiencia. Luego vino "Los honradas", adapatción del texto de Miguel Carrión en un personaje del cual Brose supo capatar perfectamente su esencia, una mujer rara, distinta a su época, un alma libre en busca de la felicidad y realización personal. Finalmente la recuerdo en "Doble juego", donde encarnó un personaje complejo al cual el más desentendido del mundo telenovelero comenzó a odiar, la madre de Isabel, drogadicta, escoria y parásito social que disfrutaba el sometimiento de su hija y llevaba una vida marginal y escabrosa. Aquí Brose mostró su dotes para el drama a través de un personaje como coloquialmente se le conoce: "negativo", su brutalidad y energía, su temperamento, ya conocido por el teatro, y su fuerza al caracterizar hizo tomarle más respeto en un portentoso crescendo. Su llegada al cine fue en 1986 aunque el 2005 fue su momento más loable en su carrera, cuando decidió hacer "Barrio Cuba" de Humberto Solás, del cual, en 2006, obtuvo mención en un premio internacional: Mención Especial en el Festival de Cine de Providence. Otros de su imperdurables trabajos en el cine, que sin duda quedará en la memoria, fue la brillante interpretación que logró cinco años después en la piel de Leonor, en el filme de Fernándo Pérez, "José Martí: el ojo del canario". La desgarradora escena de la revuelta en la calle, una madre desenfranada en la búsqueda de su hijo, suplicando a gritos que grite "Viva España" brindó al personaje, profunda sensibilidad y consistencia. A parte de todo matiz político, en el filme se construyen verdaderamente los primeros años del apostol, en un nostálgico y familiar cuadro la historia de sus padres en su crianza, en una época difícil.