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ASÍ HABLÓ ZARATUSTRA por Lázaro Abrahan #LaLetraE Muchos recuerdan a Nietzsche por ser el hombre que asesinó a Dios. En esta obra, Nietzsche percibe que a partir de la ilustración, la cultura europea se ha secularizado, y el hombre se ha hecho adulto y ya no necesita cuentos infantiles que le atemoricen y le hagan aceptar su presente como algo irremediable y necesario, consolándolo con la promesa de otra vida. Matar a Dios significa liberarse de las cadenas del mundo sobrenatural, ser capaces de vivir sin falsas esperanzas, y aceptar con alegría la vida en su totalidad, incluida la muerte; vivir en el presente, en la realidad, sin creer en el más allá. De ahí que, según su pensamiento, haya llegado la época de un cambio profundo en la naturaleza humana, la época en que el hombre debe ser superado por el “superhombre”. El “superhombre” acepta y asume la muerte de Dios con todas sus consecuencias: la anulación de todos los valores morales tradicionales y por lo tanto la creación de nuevos valores a partir de sí mismo. Según Nietzsche, tanto el cristianismo como la tradición filosófica habían dado la espalda al mundo real, enajenándose en el supuesto “cielo”, dándole la espalda al mundo verdadero. “Sed fieles a la tierra”-dijo-“No escuchéis a aquellos que os ofrecen esperanzas celestiales” En este libro Nietzsche tocó cuatro de sus temas fundamentales: el superhombre, la muerte de Dios, la voluntad de poder y el eterno retorno de lo idéntico. Esta última, representada mediante el uróboros, la serpiente que se muerde su propia cola. Un libro para pensar más allá de todo, pero, encima, un libro para pensar existencialmente, es decir, conformarnos con la vida que vivimos y su mortal final para poder disfrutarla plenamente. 📌@AxiomaBlog