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SANTA LORENA, MADRE DE DIOS Yo solo soy un inocente que no sabe más que escribir. Escribir sin tacha pero con miedo. Miedo ante la claridad que desprende esta figura que me habla y escucha: Santa Lorena, madre de Dios. Ruega por nosotros los pecadores y venga un poco de tu luz. Tanto ahora, como a la hora de nuestra muerte. Tengo miedo, porque una pregunta, hasta la más inocente, siempre representa una agresión al otro. Y tu hijo nos dijo: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Pero incluso, tiemblo más, con la idea terrible de que uno puede preguntar todo lo que quiera, con todo el tiempo del mundo y con toda intensidad, y no llegar nunca a la verdad y quedarse en la superficie de las palabras y las cosas. Tengo miedo de no conocer la verdad y no ser, finalmente, libre... Continuar leyendo