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FRESA POR CHOCOLATE 🖊Lázaro Abrahan #ElFrikiDeLosLibros @AxiomaBlog🤝@HorizontesBlog «¡Viva el comunismo democrático!» exclamó Diego frente a David mientras brindaban con la bebida del enemigo. En ese punto David ya había aceptado su papel de espía para informar sobre el «caso Diego», un caso de diversionismo ideológico, actitudes burguesas peligrosas y contrarrevolución. Fresa y Chocolate el firme oportuno que toda la sociedad cubana estaba esperando al inicio de los noventa no es una película homoerótica o romántica (aún cuando fue la primera vez que el cine cubano incorporó al gay como protagonista y como sujeto, dramático y narrativo), su fin es incluso más profundo: ideológico, filosófico. Su guionista, Senel Paz, es el autor del relato en el que se basa la película: «El lobo, el bosque y el hombre nuevo». Un cuento en el que Diego, el esteta que tiene como misión sagrada el estudio de la cultura cubana, acepta al joven David, más allá de su traición y rechazo, para convertirlo en el verdadero «hombre nuevo» que la sociedad necesita. Ya era hora que desaparecieran los lobos que estaban «para comernos mejor» o la abuelita que no hacía más que mostrarnos sus consignas aprendidas, ideas envejecidas y dogmas impuestos, la sociedad cambia cuando el hombre descubre y aprehende los valores estéticos y humanistas que le permiten crecer culturalmente y, sobre todo, cuando se percata que todos los hombres tienen los mismos derechos y solamente juntos pueden crear la sociedad «con todos y para el bien de todos».