TGINSIGHT POST
Post #6407
@BlancoAzulRojo
Blanco, azul y rojo (Rusia, cultura rusa, Putin, política rusa)
Contenido
Han pasado cuarenta años desde aquella noche en que los bomberos soviéticos salvaron millones de vidas. Lo hicieron a costa de exponerse a dosis sobrehumanas de radiación, entre grafito radiactivo y fragmentos de combustible, mientras intentaban sofocar el incendio que consumía lo que quedaba del reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil, en condiciones que ni siquiera las máquinas podían soportar. “Biorobots”: así se denominó posteriormente a los bomberos y militares que trabajaron sobre el techo del reactor número 4, retirando manualmente escombros altamente radiactivos cuando las máquinas fallaban. Operaban en niveles de hasta 10.000 roentgens por hora y disponían de apenas entre 40 y 90 segundos para completar cada tarea. Si aquella noche del 26 de abril de 1986 no hubieran logrado contener el incendio en el techo y en la sala de turbinas, la reacción en cadena podría haber alcanzado a los demás reactores de la central, provocando su explosión. Las consecuencias, en ese escenario, resultan difíciles incluso de imaginar: los materiales radiactivos habrían contaminado las aguas subterráneas no solo en la ciudad de Prípiat, sino en gran parte de Europa, provocando muertes, enfermedades y evacuaciones masivas. Cuarenta años después, su sacrificio permanece como testimonio de hasta dónde puede llegar el ser humano por los demás: hombres que, cumpliendo con su deber, arriesgaron y entregaron sus vidas para salvar a quienes ni siquiera conocían. Síguenos ent.me/bitacorasoviet🇷🇺