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Autoconvocarse no es solo reunirse. Es mirarse, reconocerse y asumir que algo profundamente humano nos interpela. Marchar por Palestina, sin que nadie nos obligue, sin esperar permiso, sin otra motivación que la justicia, es una decisión ética, una afirmación del nosotrxs. Cuando hablamos de autoconvocarnos por Palestina, hablamos de un compromiso que nace desde abajo. No se organiza desde los partidos, ni desde la figuración personal, ni desde las instituciones; nace desde la conciencia, desde la rabia que no se resigna y la ternura que no se rinde. Es una forma de resistencia que no se conforma con mirar las noticias o compartir un video. Es caminar juntxs, visibilizar lo invisible, gritar lo que quieren que callemos: que #Palestina vive, que Palestina duele, que Palestina #resiste. Organizarse por la causa palestina es transformar la impotencia en acción. Es armar redes, coordinar actividades, levantar banderas y sostenerlas incluso cuando todo parece en…