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Revisando papeles viejos aparecieron dos entradas. Una del teatro Bolshói, otra de un museo de juguetes en las afueras de Moscú. La primera de 2001, la segunda de 2004. Ambas dicen СССР con total normalidad, como si el calendario no tuviera nada que objetar. La Unión Soviética ya no existía por más de una década, pero seguía funcionando impecablemente en las entradas: numeradas, selladas, con tipografía austera y una fe absoluta en el papel impreso en 198_, como reza la entrada del Bolshói. En el museo del juguete, la cajera se tomó el trabajo de tachar el “gratis” y escribir a mano el precio de 10 rublos que pagué. Moscú era así en esos años: el país había cambiado, pero muchos objetos seguían viviendo en el anterior. 🧑💻#GaloFernández Día a día con 🎤@RTReporteros 🐦(X)Twitter