Когда разрабатываете свой GUI с помощью PyQt для какого-либо софта бывает необходимо позаимствовать цвета из текущего стиля интерфейса. Например, чтобы правильно раскрасить свои виджеты, подогнав их по цвету. Ведь бывает, что ваш GUI используется в разных софтах. Причём некоторые со светлой темой а другие с тёмной.
По умолчанию стили наследуются, но если вы задаёте какую-либо раскраску для части виджета через свой styleSheet, то требуется ссылаться на цвета текущего стиля.
Как это сделать? Как получить нужный цвет из палитры имеющегося стиля? Это достаточно просто, нужно использовать класс QPalette и его роли.
Например, мне нужно достать цвет текста из одного виджета и применить его в другом как цвет фона (не важно зачем именно так, просто захотелось😊).
Получаем палитру виджета и сразу достаём нужный цвет, указав его роль.
from PySide2.QtGui import QPalette
color = main_window.palette().color(QPalette.Text)
теперь можем использовать этот цвет в стилях
my_widget.setStyleSheet(f'background-color: {color.name()};')
Готово, мы динамически переопределили дефолтный стиль используя текущий стиль окна!
На самом деле есть запись покороче, в одну строку и без лишних переменных. Не очень-то по правилам CSS, но Qt это понимает.
my_widget.setStyleSheet('background-color: palette(Text);')
Этот способ не подходит если вам нужно как-то модифицировать цвет перед применением в своих стилях. В этом случае потребуется первый способ.
Зато он прекрасно сработает в файле .qss, то есть не придётся в коде прописывать раскраску отдельных элементов через ссылки на палитру, всё красиво сохранится в отдельном файле .qss!
QListView#my_widget::item:selected {
background: palette(Midlight);
}
Про имеющиеся роли можно почитать здесь🌍
#qt#tricks
🌧Que Llueva: cómo Rainmaker produce lluvia bajo demanda
La startup Rainmaker, con sede en California, ofrece una solución para combatir las sequías provocadas por el cambio climático, no reduciendo el consumo de recursos, sino controlando la naturaleza y generando lluvia donde y cuando se necesita.
🛩 ¿Cómo funciona?
Para convertir nubes comunes en nubes cargadas de lluvia, Rainmaker utiliza drones que rocían químicos en las nubes, lo que desencadena la condensación del agua y la precipitación en un lugar elegido por el cliente.
La tecnología no es nueva: la siembra de nubes se ha utilizado para combatir sequías desde mediados del siglo XX. Sin embargo, en lugar de depender de aviones o rociadores terrestres, Rainmaker emplea drones ágiles, modelado meteorológico avanzado para realizar siembras más eficientes y radares precisos para monitorear los resultados.
Como resultado, una hora de operaciones con drones de Rainmaker cuesta alrededor de $20. En comparación, en Abu Dabi, la capital de los Emiratos Árabes Unidos, donde se practica la siembra de nubes desde 2002, las horas de vuelo pueden costar hasta$8,000.
🚨¿Está el progreso frenado por prejuicios?
El fundador de Rainmaker, August Dorico, sueña con transformar los desiertos de Arizona, Nevada y el oeste de Texas en tierras fértiles mediante la siembra de nubes.
Sin embargo, a pesar de ser una tecnología que existe desde hace décadas, muchos científicos y responsables políticos se oponen a ella, citando consecuencias impredecibles.
Dorico, por otro lado, considera que proteger al planeta de la catástrofe climática es una "misión divina". Según él, muchas personas malinterpretan los matices de la tecnología y la ven erróneamente a través del prisma de teorías conspirativas.
#startups#ecología@hiaimediaes
🔋 Los científicos han encontrado una manera de sintetizar combustible ecológico a partir de latas vacías
Investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) han desarrollado una tecnología para producir hidrógeno utilizando latas de aluminio y agua de mar. Este nuevo método reduce las emisiones de carbono durante la producción de hidrógeno a solo 1,45 kg de CO₂ por kilogramo de combustible, un orden de magnitud menor que los métodos tradicionales.
💧 Cómo funciona la reacción
El componente clave de la reacción es una aleación de galio e indio. Normalmente, el aluminio no reacciona con el agua, pero la aleación de metales raros descompone su capa de óxido, exponiendo el metal activo. Esto desencadena una reacción vigorosa que libera hidrógeno. La sal presente en el agua de mar permite recuperar y reutilizar la costosa aleación de galio e indio.
El equipo del MIT también realizó un análisis completo del ciclo de vida del proceso, desde la producción de aluminio hasta el transporte del hidrógeno a las estaciones de recarga. Las emisiones totales de dióxido de carbono de este nuevo método son aproximadamente 7,5 vecesmenores que las de la extracción de hidrógeno a partir de gas natural y casi 14 vecesmenores que la gasificación del carbón.
Además, el subproducto de la reacción, la boehmita, puede utilizarse en la industria electrónica, lo que reduce aún más los costos generales. Como resultado, el hidrógeno producido a partir del aluminio podría costar alrededor de $2 por kilogramo, comparable a los métodos tradicionales pero mucho menos perjudicial para el medio ambiente.
ℹ️ Cada año se desechan más de 180 mil millones de latas de aluminio en todo el mundo, lo que equivale a aproximadamente 3 millones de toneladas de aluminio. Esto es suficiente para producir cientos de miles de toneladas de combustible limpio, capaz de alimentar millones de kilómetros para vehículos impulsados por hidrógeno.
#noticias#energía#ecología@hiaimediaes